Hace algunos días, en la desesperada necesidad de la oposición por golpear al gobierno en turno, se desato un debate en el cual se acusaba a la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador por el hecho de otorgar el apoyo de adultos mayores, en el caso de quienes se autodenominaran como indígenas a los 65 años, mientras a el resto de la población hasta cumplir los 68 años; una diferencia de tres años, afirmando ser esto un acto de discriminación, racismo e incluso llegando al disparate de hacer una analogía con las decisiones tomadas por Hitler durante su gobierno en la Alemania Nazi.
Han caído en el absurdo de cuestionar leyes que ellos aprobaron, como la “Ley federal para prevenir y erradicar la discriminación” en las que se promueven estas llamadas acciones afirmativas o discriminación positiva, las cuales implican el impulsar políticas en la que se les otorgue un trato preferencial a los grupos con una mayor marginación –histórica sobre todo- como en el caso de nuestro país lo han sido los grupos indígenas. Buscando con ello el mejorar las condiciones de vida de los mismos.
La oposición y el panismo en particular, desde su catastrófica derrota el primero de julio del año 2018, no ha podido entender cuál debe de ser su posición con el cambio de rumbo político en el país; no han entendido que las decisiones que se han tomado en este tema en particular, es buscar sanar una deuda histórica que se tiene con nuestros pueblos originarios, que es intentar compensar el daño hecho a los mismos por más de 500 años y que es esto una afrenta que se tiene que compensar.
El PAN, continúa en su papel que mantuvo por meses en campaña, ese de querer convertir o vender nuevamente la idea de que el presidente es un peligro para el país, el panismo no ha entendido que su lugar no corresponde a estos pequeños berrinches en los que se cuestionan decisiones sin razón y que tienen como único objetivo el desprestigiar lo que más del 70% de la población aprueba. La oposición y el panismo han caído, el problema para ellos, es que su caída, parece no tener fondo.